Los impactos del cambio climático en el bioma amazónico y la contribución del sistema de áreas protegidas a la capacidad de recuperación de los ecosistemas



Posted on 04 diciembre 2013  | 
El proyecto beneficiará al corredor ecológico Sangay-Llanganates y a los habitantes de esa zona del Ecuador
© Denise Oliveira / WWF Living Amazon InitiativeEnlarge
Considerando el bioma amazónico en su conjunto y como entidad ecológica que proporciona beneficios para la población local y para todo el mundo, un conjunto de instituciones nacionales e internacionales se reúnen en torno a un proyecto que llevará a cabo evaluaciones sobre la vulnerabilidad al cambio climático de los ecosistemas regionales y analizará el papel de los ecosistemas naturales en la adaptación al cambio climático.

Patrocinado por el Ministerio de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMU) —a partir de una decisión del Parlamento alemán— y por WWF Alemania, el proyecto titulado «Fomentar la capacidad de recuperación del bioma amazónico: las áreas protegidas como parte integral de la adaptación al cambio climático» entronca con el componente de adaptación al clima de la Visión de Conservación del Amazonas elaborada por los países amazónicos en el marco del Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas del Convenio sobre la Diversidad Biológica (PTAP del CDB).

El objetivo es contribuir a generar un impacto positivo directo sobre la calidad de vida y la seguridad alimentaria de las comunidades locales mediante medidas de adaptación al clima e instrumentos de planificación en áreas piloto de la Ecorregión de la Cordillera Real Oriental, que incluye la vertiente oriental de los Andes de Colombia, Ecuador y Perú. Los páramos y los bosques nubosos de la vertiente amazónica contribuyen a la regulación hídrica de los principales afluentes del Amazonas. Por ello, desempeñan un papel crucial para garantizar los procesos ecológicos del bioma amazónico y brindan servicios ambientales esenciales para unos 200 000 habitantes de las tres regiones (Alto Fragua en Colombia, Sangay-Llanganates en Ecuador y Tabaconas Namballe en Perú).

Las instituciones participantes en el proyecto son la autoridad de Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Ministerio del Ambiente del Perú (SERNANP), el Departamento de Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente del Ecuador, la Secretaría de Biodiversidad y Bosques del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, la Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (REDPARQUES) y WWF.

Se llevará a cabo de 2013 a 2016 y busca compartir las mejores prácticas y las lecciones aprendidas a partir de los análisis regionales y de las actividades en un paisaje piloto para influir en las actividades de otros paisajes de la región amazónica.

«El proyecto es innovador y establece un nuevo enfoque sobre otros servicios no ambientales que proporcionan las áreas protegidas: su papel en la adaptación al cambio climático», explica Tarsicio Granizo, líder de la estrategia de Áreas Protegidas y Territorios Indígenas de la Iniciativa Amazonia Viva del WWF.

«Las conclusiones y recomendaciones del trabajo en los ámbitos local, nacional y de bioma se presentarán a nivel internacional, especialmente en los convenios de la ONU, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y en el Congreso Mundial de Parques 2014, en Australia, para ayudar a abordar el papel de la protección de las áreas protegidas en la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático», concluye Granizo.

La Amazonia
Con una extensión de 6,7 millones de km2, el bioma amazónico se extiende a través de nueve países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y la Guayana Francesa) y es el mayor bosque tropical húmedo continuo que queda en el planeta.

El paradigma de una Amazonia aislada y protegida ya no es válido, pues la región está siendo vista como la frontera para la explotación de los recursos naturales. El bioma está cada vez más amenazado por la tala, la ganadería, la agricultura, la infraestructura, la minería y la deforestación. Los efectos negativos de estas actividades, junto con la mala planificación y una gobernanza débil, se ven agravados por el impacto del cambio climático.

La importancia del sistema de áreas protegidas en la región reside en garantizar la conservación de la biodiversidad, controlar la deforestación y mantener la prestación de servicios ecológicos esenciales, incluyendo los sistemas hídricos, la mitigación del cambio climático y la riqueza social y cultural en beneficio de quienes viven en esa región y en otras regiones contiguas.

En todo el bioma amazónico se han creado unas 400 áreas protegidas, lo que representa unos 160 millones de hectáreas oficialmente protegidas. Además, todavía se necesita garantizar que todos los diferentes tipos de ecosistemas estén representados y protegidos y llevar a cabo un enorme esfuerzo para abordar de manera efectiva e incluir los sistemas de áreas protegidas en el orden del día de las políticas públicas.

El proyecto beneficiará al corredor ecológico Sangay-Llanganates y a los habitantes de esa zona del Ecuador
© Denise Oliveira / WWF Living Amazon Initiative Enlarge