El bosque tropical amazónico

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Atardecer con neblina en los bosques amazónicos, Guayana Francesa
© WWF-Canon / Roger Leguen

Árboles y plantas maravillosos en los suelos más pobres del mundo

Dentro del bosque tropical amazónico existen varios tipos más de bosque: algunos son bosques tropicales densos como selvas, otros son bosques abiertos con palmeras, y algunos son bosques abiertos con gran cantidad de lianas.
Pero todos tienen una característica en común: lluvias abundantes. En el transcurso de un año, una porción de bosque tropical recibirá entre 1,500 y 3,000 mm de lluvia. Esto crea la típica atmósfera tropical de un bosque lluvioso, con una temperatura promedio de alrededor de 24 °C o más.

La paradoja de los suelos de los bosques tropicales

Los suelos tropicales son notoriamente delgados y pobres en nutrientes. En algunas partes de la Cuenca Amazónica se pueden hallar suelos blancos y arenosos, los cuales han evolucionado por medio de la erosión a lo largo de cientos de millones de años. Y aun así, a pesar de que estos suelos han perdido su contenido mineral y fertilidad, en ellos crecen ricos bosques tropicales.

En los bosques tropicales, algunos de los árboles más altos del planeta apuntan al cielo. Los animales y plantas muertos se descomponen rápidamente, y su materia orgánica es utilizada por otros organismos.

Reciclaje eficiente de la materia muerta

Los hongos y las bacterias, actores pequeños pero esenciales de la cadena alimenticia del bosque tropical, convierten la materia orgánica muerta en compuestos que se ponen a disposición de las raíces de las plantas. Para realizar esta tarea, reciben la ayuda solícita de otros organismos que realizan funciones clave en el procesamiento de materia orgánica.
La vida en el dosel

Las copas de los árboles forman un amplio dosel caracterizado por su alta productividad; en él se captura más luz solar por área foliar que en cualquier otro ecosistema del mundo.

Las plantas convierten la luz en energía por medio de un proceso que los bosques tropicales realizan a un ritmo que ningún otro ecosistema puede igualar: la fotosíntesis.

Bajo este vibrante dosel, la luz es escasa y debido a esto, el crecimiento es limitado. Sin embargo, hay partes donde la luz llega a atravesar el dosel, como en los claros forestales, los cuales pueden ser creados por la caída de un árbol.

Máquinas de energía verde

Los bosques tropicales son los ecosistemas más productivos de la Tierra, pues utilizan la energía que generan para su automantenimiento, reproducción y el crecimiento de nuevos brotes.

Todo esto sumado a un clima constante y cálido y una disponibilidad casi ininterrumpida de agua y luz, existen pocos obstáculos para que esta productividad se mantenga durante todo el año.

La única excepción son los efectos climáticos graves que ocurren de vez en cuando y las intervenciones destructivas de los humanos.

La rutina de la lluvia

La temperatura juega un papel importante en la rutina diaria del bosque tropical. Conforme la temperatura sube, las plantas sueltan agua a la atmósfera por medio de la evaporación, formando nubes y por consiguiente lluvia, la cual vuelve entonces a ser absorbida por las plantas.

Los bosques tropicales claramente son ecosistemas dinámicos pero sensibles, sujetos a factores perturbadores que pueden no ser tan obvios. Por ejemplo, a pesar de la apariencia ‘mojada’ e intensa humedad (alrededor del 100%) de los bosques tropicales, en sus suelos existe evidencia de incendios en los últimos mil años, los cuales ocurrieron durante períodos de sequedad prolongada.

Conversión de bosques tropicales a pastizales

Algunas tendencias más recientes y preocupantes han sido la conversión de bosques tropicales a pastizales. Este tipo de impacto afecta al bosque tropical de diferentes maneras, dependiendo del tamaño del terreno deforestado usado para el pastoreo y el tiempo necesario para la recuperación del bosque.

Los estudios indican que los pastizales más explotados se mantienen como praderas, y hay pocas posibilidades de que vuelvan a crecer árboles en ellos. Las áreas que sí llegan a experimentar algún nivel de recuperación nunca llegan a igualar la riqueza biológica y apariencia del bosque original.
 / ©: Edward Parker / WWF-Canon
Belém, Amazonas, Brasil
© Edward Parker / WWF-Canon
Las gambas de un árbol tropical gigante en el bosque inundable costero cerca de Belém