Reciclaje: breve historia de un eterno retorno | WWF
Reciclaje: breve historia de un eterno retorno

Posted on 17 mayo 2019

El reciclaje no nació ayer, pero todo indica que es hoy cuando se muestra más útil y necesario que en cualquier otro momento de la historia. Por lo mismo, en WWF aprovechamos su Día Internacional para compartir algunos interesantes datos sobre su origen y desarrollo.
 
Antes de que se convirtiera en tendencia -¡Y vaya qué positiva tendencia!-, el reciclaje ya existía. ¿Quién no heredó acaso algo de ropa a sus hermanos menores o fue legatario de algunas prendas de los mayores? Claro, en realidad se trata primero de reutilización, y reciclaje solo en el caso de que esas piezas hayan requerido arreglos. Pero la idea es la misma: no desperdiciar y aprovechar lo que ya tenemos es una conducta que alguna vez todos tuvimos muy internalizada.

En una mirada global, es imposible hablar de reciclaje sin hacer una mención al primer basurero municipal de la historia en Occidente, el cual se debe a los griegos, que no solo inventaron el yogurt (broma, este alimento apareció primero en Mesopotamia), sino que también dictaron leyes locales, por allá por el 500 AC, para eliminar los desechos a al menos una milla (1.6 Km.) fuera de las murallas de la ciudad. Sin duda los atenienses lo pensaban dos veces antes de botar algo a la basura.

Se cree que el reciclaje, así como lo pensamos actualmente, tuvo su origen en Japón, donde alrededor del año 1031 comenzó la primera reutilización de papel desechado de la que se tenga registro. Hasta ese momento, los únicos materiales para fabricarlo provenían de plantas como la mora, el gampi y el cáñamo. No obstante, como lo apunta Dard Hunter en Papermaking: The History and Technique of an Ancient Craft (1957), parece indudable que los chinos ya utilizaban previamente la recuperación de papel.

En Japón, el papel reciclado se convirtió en el único producto de las tiendas de papel (kamiya) y se conocía con el nombre de kamiya-gami, literalmente “papel de tienda de papel”. Al tratarse de un material ya usado con tinta y pigmentos, el producto resultante adquirió un tono gris.

Durante la época victoriana, en Inglaterra aparecieron los primeros recicladores profesionales, quienes se encargaban de recolectar el polvo y las cenizas generados por incendios domésticos. Se estima que en la década de 1850 el promedio de carbón quemado por cada hogar en Londres alcanzaba unas 11 toneladas anuales. La gran expansión de la ciudad generó una gran demanda de cenizas de carbón por parte de la industria para generar ladrillos. Además, la industria alimentaria y agrícola utilizaba estos desechos como fertilizante para los cultivos.

Otro hito en esta historia ocurre en 1776, durante la guerra de independencia de Estados Unidos, en donde los líderes americanos llamaron a los patriotas a apoyar los esfuerzos militares, lo que llevó a la reutilización de metales y papel de desecho, telas e incluso hervidores de hierro.

Más de un siglo más tarde, en 1904, comienzan a operar en Chicago y Cleveland las primeras instalaciones de reciclaje de aluminio.
Un hecho importante para la difusión y promoción del reciclaje fue el diseño del símbolo con el que se identifica al reciclaje a nivel global. La llamada cinta o banda de Moebius es una creación de Gary Anderson, la cual vio la luz en 1970 y ha permitido hacer más visibles los elementos reciclables, que han aumentado en las últimas décadas.

Sin embargo, desde WWF Chile destacan que el reciclaje es solo una de las alternativas que forman parte de una conducta responsable frente a los residuos, siendo parte de las llamadas 3Rs de la sustentabilidad, que comienzan por Reducir y Reutilizar. Incluso hoy se habla también de las 5RS, que incluye dos pasos previos, que ponen de relieve el poder de nuestras decisiones: Repensar y Rechazar.
Contenedores de reciclaje de la oficina de WWF Chile
© WWF Chile
Recycle
© istockphoto.com / WWF-Canada
Colores del reciclaje para la separación de residuos
© WWF Chile