Declaración de WWF-Ecuador ante presencia de flota pesquera extranjera en las cercanías de Reserva Marina Galápagos | WWF
Declaración de WWF-Ecuador ante presencia de flota pesquera extranjera en las cercanías de Reserva Marina Galápagos

Posted on 25 julio 2020

Ante la presencia de aproximadamente 300 barcos de bandera extranjera, en su mayoría de nacionalidad china, que se encuentran fuera de la Zona Económica Exclusiva de Ecuador (ZEE), WWF-Ecuador expresa su preocupación ante este hecho que representa una amenaza recurrente para los recursos pesqueros y la biodiversidad marina, especialmente en las cercanías de Reserva Marina de Galápagos.

WWF Ecuador hace un llamado urgente al Estado ecuatoriano a que se tomen las medidas necesarias en el corto, mediano y largo plazo para asegurar la conservación de la biodiversidad marina, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la resiliencia de nuestros mares. Este hecho sucede en aguas internacionales, fuera de los límites de jurisdicción nacional, lo que lo convierte en un problema complejo que debe abordarse desde varios frentes y a diferentes niveles.

Las aguas internacionales constituyen las dos terceras partes de los océanos del mundo, son todas las áreas marinas que no forman parte de las ZEE y aguas interiores. En aguas internacionales no hay políticas claras de manejo o de propiedad, es decir, la situación que actualmente enfrenta Ecuador es un problema geopolítico, que encaran todos los países costeros a nivel mundial.

Pese a la existencia de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), conocida como la “constitución del mar”; de organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROPs) para el manejo de ciertas especies como la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) y la Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur – SPRFMO, de las cuales nuestro país y varios otros estados costeros son miembros; estos esfuerzos de cooperación internacional siguen siendo insuficientes para regular, ordenar, controlar y asegurar efectivamente que las actividades de pesca en alta mar sean responsables y sostenibles. Ejemplo de esto es que no todos los países están adheridos a la CONVEMAR, ni forman parte de las OROPs, y por esta razón las aguas internacionales se convierten en escenarios propicios para el desarrollo de actividades que atentan contra la sostenibilidad de los recursos del mar y la conservación de la biodiversidad marina, e incluso son espacios para actividades ilícitas como la piratería, el contrabando de combustible, la violación de derechos humanos, el narcotráfico y la pesca ilegal.

Ya sea porque muchas veces, las OROPs, anteponiendo intereses económicos de muy corto plazo, ignoran las recomendaciones de los científicos, por la impunidad con la que muchas veces opera la pesca ilegal, o por el hecho de que hay gobiernos que subsidian sus flotas pesqueras (la sobredimensionada flota china es un ejemplo de esto), los recursos pesqueros del planeta van disminuyendo. Lo anterior es corroborado por FAO, que en su último informe sobre el Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura - 2020, señala que un tercio de las poblaciones de peces del mundo son capturadas de forma insostenible y están en situación de sobrepesca.

Por eso la importancia de que los países cooperen para administrar de manera responsable y sostenible un bien global como lo son los océanos, a fin de que los mismos ayuden a garantizar la seguridad alimentaria y la subsistencia de millones de personas.

El territorio marino del Ecuador es 5.5 veces mayor que el terrestre, donde confluyen importantes corrientes marinas: la corriente cálida del Niño, la corriente fría de Humboldt y la corriente Ecuatorial. Esto resulta en un importante movimiento de nutrientes que causa la riqueza de especímenes que migran y surcan por nuestras aguas territoriales. La Reserva Marina Galápagos es una gran área de reproducción, alimentación y repoblamiento del Océano Pacífico Oriental, y los barcos pesqueros están aprovechando lo que sale de ella, fenómeno conocido como el efecto “rebose”, o 'spill-over'.

WWF-Ecuador insta a las autoridades competentes del Ecuador a que tomen algunas medidas para controlar la actividad y mitigar los efectos de las flotas pesqueras en aguas internacionales. En primer lugar, solicitar, con base en la CONVEMAR, la soberanía sobre la Cordillera submarina de Carnegie, que es ese espacio comprendido entre las 200 millas continentales y las 200 millas de Galápagos, a fin de evitar el paso de flotas pesqueras extranjeras y garantizar la migración de una serie de especies entre el continente y Galápagos. Para ello, es necesario terminar los estudios científicos que demuestren la conexión entre el Continente y las Islas Galápagos, contribuyendo a la solución de esta problemática. La institución encargada de presentar este estudio técnico, que ya inició años atrás, es el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador, y el país tiene como plazo hasta septiembre 2022.

En segundo lugar, es importante la protección de un área mayor de nuestra Zona Económica Exclusiva. Dicha expansión ayudaría a garantizar la migración de especies marinas clave, por lo que la misma, debería contar con estudios científicos que sirvan de base, así como también, haber surgido de un amplio proceso participativo de consulta con los actores clave.

En tercer lugar, fortalecer el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR), una iniciativa regional que busca una adecuada gestión de la biodiversidad y los recursos marinos de cuatro países: Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador.

En cuarto lugar, haciendo uso de toda la capacidad tecnológica nacional por parte de la Armada del Ecuador, es necesario identificar el tipo de barco y arte de pesca usado por las flotas pesqueras extranjeras, y verificar, a través de las OROPs, que todas las embarcaciones consten en los registros de barcos autorizados para operar legalmente en las aguas internacionales del Océano Pacífico Oriental. En caso de no encontrarse en dichos registros, nuestro país, en su calidad de parte cooperante de estos organismos, deberá denunciar el hecho ante la OROP correspondiente, y solicitar, que estas naves, sean incluidas inmediatamente en las listas de barcos que participan en actividades de pesca ilegal, no declarada, y no reglamentada.

En quinto lugar, el Ecuador debería liderar el desarrollo de una estrategia regional que contemple elementos diplomáticos, operativos con las armadas de cada país, e inclusive comercial, para enfrentar la amenaza que supone la presencia de flotas pesqueras extranjeras en aguas internacionales del Océano Pacífico Oriental.

Por último, el Ecuador debería adoptar una posición de liderazgo, mucho más proactiva, en relación al proceso de negociación del futuro Convenio de Naciones Unidas sobre biodiversidad más allá de las fronteras nacionales (Biodiversity Beyond National Jurisdiction, BBNJ por sus siglas en inglés), que se ha dado en llamar el Tratado Global de los Océanos. Ya que el mismo, se constituirá en el instrumento internacional jurídicamente vinculante relativo a la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.

El Ecuador es el primer país en reconocer los Derechos de la Naturaleza a nivel Constitucional; es signatario de varios convenios internacionales, entre ellos la CONVEMAR; y es miembro activo de dos OROPs en la región. En vista de lo anterior, el país tiene hoy la oportunidad de asumir un rol de liderazgo regional frente a esta compleja problemática, tomando acciones concretas a nivel nacional e impulsando acciones a nivel regional y global que ayuden a frenar esta amenaza constante.
¡Por una conservación sin límites marinos!
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