¿Cómo alimentar a la humanidad? | WWF

¿Cómo alimentar a la humanidad?

Posted on 25 May 2018    
Huerta orgánica regida bajo agricultura sustentable, en Colombia.
Huerta orgánica regida bajo agricultura sustentable, en Colombia.
© Diego M. Garces / WWF
Para 2050, más de 9 mil millones de personas vivirán en el planeta. Seremos más, pero ¿tendremos más? Una de las soluciones al reto es apostarle a paisajes productivos sostenibles.

 
*Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la seguridad alimentaria como ese proceso en que “todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable”.

No obstante, el panorama mundial al respecto es dramático: según la FAO, se produce comida como para alimentar a toda la población mundial y, al mismo tiempo, 815 millones de personas aún pasan hambre. Además, sostiene que el 33 por ciento de las mujeres en edad fértil sufren de anemia —una situación que pone en peligro la nutrición y la salud de muchos niños— y que uno de cada cuatro infantes menores de cinco años padece desnutrición crónica.

Colombia, por su parte, aún tiene a 3,4 millones de personas que pasan hambre. No obstante, la buena noticia es que, en comparación con 2004, hoy 800 mil colombianos menos pasan por esta situación. Además, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional de 2017, realizada por el Ministerio de Salud, mientras que en 1990 uno de cada cuatro niños tenía desnutrición crónica, en la actualidad la cifra está en uno de cada diez.

Pero no enfrentamos solamente una crisis alimentaria, sino también una dieta nutricional mal distribuida. El 56,4 por ciento de los colombianos tienen exceso de peso y, a escala global, la tendencia no es muy distinta.
El sobrepeso en niños y la obesidad en adultos aumentan a pasos acelerados, incluso en países de ingresos bajos y medianos. En muchas partes del mundo se consume más de lo necesario mientras que millones no tienen acceso a los alimentos básicos.

Adicionalmente, el mundo desperdicia al menos 30 por ciento de lo que produce. Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) usamos 1.400 millones de hectáreas —más que el territorio de China— para producir alimentos que no comeremos y que, por el contrario, sí consumen el 21 por ciento de agua dulce. A esto se suman fenómenos como la deforestación asociada a la industria alimentaria, la degradación del suelo y el uso frecuente de agroquímicos.

¿Cómo enfrentar la poca eficiencia —por demás nefasta para el planeta— de la industria alimentaria? Naciones Unidas propuso una meta ambiciosa pero necesaria dentro de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): el objetivo número 2, que compromete a 193 países a erradicar el hambre y garantizar seguridad alimentaria. Además insta a promover métodos de agricultura sostenible para 2030.

En el caso particular de Colombia tenemos el potencial para ser una de las siete despensas alimentarias del mundo. Pero hoy esa posibilidad no es enteramente aprovechada. Además, se desperdician 9,76 millones de toneladas de comida al año, en parte por el manejo ineficiente de las cosechas, del empaque, del transporte, del desperdicio de supermercados y consumidores.

En WWF-Colombia entendemos que nuestra capacidad de producir alimentos depende de suelos sanos, además de aprovechar el potencial de los sistemas alimentarios locales y lograr una mejor planificación rural. Por eso, como parte de nuestra práctica de alimentos estamos comprometidos en desarrollar proyectos y alianzas que promuevan un mejor manejo de la agricultura y la acuicultura, en reducir el desperdicio de alimentos y en generar opciones de consumo sostenible en grandes mercados. Desde hace 15 años trabajamos de la mano con las industrias del aceite de palma, carne y leche para incentivar que sus cadenas de valor y de suministro sean sostenibles. Un ejemplo son las certificaciones de calidad que le garantizan al consumidor que el producto que está comprando se obtiene en un proceso limpio y con buenas prácticas ambientales. Además de alianzas para garantizar cero deforestación, un mejor uso y manejo del agua y del suelo.

Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01

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Huerta orgánica regida bajo agricultura sustentable, en Colombia.
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© Diego M. Garces / WWF Enlarge

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