Sentencia de tribunal internacional de La Haya reafirma protección de las ballenas del Océano Austral



Posted on 01 abril 2014  | 
Humpback whales (Megaptera novaeangliae) and whale-watching boat, Hervey Bay, Queensland, Australia.
© WWF-Canon / Jürgen FreundEnlarge
Gland (Suiza) – Valdivia (Chile), 31 de marzo de 2014.- La Corte Internacional de Justicia de La Haya, dictaminó hoy que Japón debe cesar inmediatamente todas sus actividades de caza de ballenas dentro de su programa científico denominado JARPA II. Esta determinación es una gran victoria para los esfuerzos de protección de las ballenas y un claro llamado a poner fin a la caza en el Océano Austral.

La sentencia en favor de Australia en el caso contra la llamada “caza científica” que realiza Japón fue casi unánime según lo anunció el máximo tribunal de la ONU.

Este fallo confirma el planteamiento de Australia de que la caza de ballenas japonesa incumple las obligaciones establecidas en virtud de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza Ballenera (ICRW, por sus siglas en inglés).

"Esta decisión del tribunal permitirá finalmente cumplir con el propósito del Santuario del Océano Austral", señaló Aimée Leslie, Coordinadora Global del Programa de Tortugas Marinas y Cetáceos de WWF. "La protección de las ballenas en el Océano Austral es esencial para el mantenimiento de las poblaciones de ballenas sanas de todo el mundo", agregó.

En su fallo, el tribunal determinó que el programa JARPA II de Japón no fue diseñado para alcanzar los objetivos establecidos y que los permisos especiales concedidos por Japón en relación a su caza de ballenas en el Océano Austral no son para la investigación científica.

"Japón debe revocar cualquier autorización existente, permiso o licencia concedida en relación con JARPA II, y abstenerse de entregar los permisos adicionales para la consecución de ese programa", indicó el juez Peter Tomka en la lectura del fallo.

En virtud de esta resolución, el gobierno nipón debe poner fin a la caza de ballenas bajo su programa actual en el Océano Austral. Esta determinación del tribunal es vinculante y no puede ser apelada.

"El fallo de la Corte merece ser celebrado y exige ser observado", dijo Ghislaine Llewellyn, Director de Conservación de WWF Australia. "Finalmente se detendrá el asesinato innecesario de ballenas en este sitio que es fundamental para su alimentación", agregó.

El gobierno australiano inició acciones judiciales contra Japón en 2010. En el caso, se alega que la caza científica de Japón es una violación de las obligaciones de los tratados del país en virtud de la ICRW, así como de otras obligaciones internacionales para la conservación de los mamíferos marinos y el medio marino.

La caza comercial de ballenas fue prohibida en todo el mundo en 1986, y ocho años después el Océano Austral, que rodea la Antártida, fue declarado santuario ballenero. No obstante, a pesar de estas protecciones, Japón ha cazado más de 10.000 ballenas en el Océano Austral desde que la moratoria se puso en marcha.

Además de la caza de ballenas, ballenas del Océano Austral se encuentran amenazados por la pesca comercial de especies de presas, la contaminación acústica, derrames químicos, las colisiones con embarcaciones, y el cambio climático. La incertidumbre en torno a las cifras de población de ballenas del Océano Austral aumenta la importancia de un enfoque preventivo que favorezca su gestión.

La caza es solo una de las amenazas a las que están expuestas las ballenas del Océano Austral. A ella se suman la pesca comercial de especies de presa, la contaminación acústica, derrames químicos, las colisiones con embarcaciones y el cambio climático. La incertidumbre en torno a las cifras de población de ballenas del Océano Austral aumenta la importancia de un enfoque preventivo que favorezca su gestión.

VISIÓN DESDE CHILE

“Este fallo es un logro tremendo y marca un hito en la historia de los esfuerzos por conservar a las ballenas, debido a que por primera vez se pone en tela de juicio las intenciones científicas de la caza de ballenas de Japón en el Océano Austral. Por décadas Japón había mostrado una actitud muy reacia y arrogante frente a la presión ambientalista internacional, sin embargo hoy esa presión logró tomar la forma de un mandato legal y diplomático, favoreciendo un reclamo presentado por Australia y respaldado por Nueva Zelanda”, señala el Dr. Francisco Viddi, coordinador del Programa de Conservación Marina de WWF Chile.

Según comenta el experto, esta es una gran noticia y sin duda debe ser motivo de celebración. No obstante, Viddi llama a seguir con atención este caso, ya que si bien la decisión de la Corte es inapelable, hay que ver en la práctica cómo y cuándo Japón implementará esto, si es que finalmente decide acatar el fallo.

La cuota de caza asignada a Japón es cercana a las mil ballenas por temporada, por lo mismo, proyectado en el tiempo, el impacto de la resolución de La Haya es muy significativo. Sin embargo, como bien apunta Viddi, otros países, como Islandia y Noruega, junto al propio Japón, seguirán cazando ballenas en sus aguas jurisdiccionales, quizás al amparo de alguna otra categoría distinta a los fines científicos. Además, al tratarse de un fallo relativo al Océano Austral, la flota ballenera japonesa podría tal vez moverse hacia otros océanos. “Es un tema que la comunidad internacional, y no solo los ambientalistas, deben seguir muy de cerca, con los ojos muy abiertos, ya que Japón ha dado claras muestras de no querer dar pie atrás respecto a la caza de ballenas”, enfatiza Viddi.
Humpback whales (Megaptera novaeangliae) and whale-watching boat, Hervey Bay, Queensland, Australia.
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Las ballenas yubarta o jorobada nos visitan cada año de julio a noviembre.
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