Plantas y árboles amazónicos

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Parque nacional Jaú, Amazonas, Brasil
© Juan Pratginestos / WWF-Canon

La gigantesca lupuna, las trepadoras aráceas, y otros arquitectos residentes del bosque tropical amazónico

Sólo trate de encontrar dos árboles de la misma especie a pocos minutos de distancia en el bosque tropical amazónico, y el término ‘enorme biodiversidad’ cobrará un nuevo significado, pues no dejará de encontrarse con nuevas especies. Tan sólo la parte occidental de la Cuenca Amazónica contiene la mayor diversidad de árboles del mundo1.

Muchas especies, pocos especímenes


El bosque tropical marca records en biodiversidad. En un terreno de una hectárea pueden encontrarse entre 40 y 100 especies de árboles. Tomemos como ejemplo la Estación Biológica Cocha Cashu en los bosques inundables amazónicos del Perú. Allí se han descubierto al menos 1,856 especies de plantas mayores2.

La Amazonía es hogar de hasta 80,000 especies de plantas, de las cuales más de 40,000 especies juegan un papel crítico en la regulación del cambio climático y el sostenimiento del ciclo del agua local3. Pero una cosa es la riqueza de especies, y otra la abundancia. Aunque existen muchas especies en los bosques tropicales, éstas suelen existir en cantidades bajas a lo largo de grandes áreas.

Las plantas y árboles amazónicos juegan papeles críticos en la regulación del cambio climático y el sostenimiento del ciclo del agua local. Los bosques que forman son el hogar de la enorme variedad de animales que existen en la Amazonía.

Pero las riquezas más grandes hasta ahora deben ser los compuestos que producen, algunos de los cuales son utilizados en medicina y agricultura. Para los habitantes de la Amazonía, tanto indígenas como recientes, las plantas son fuente de alimento y materia prima para productos forestales no maderables.

Una dura carrera armamentista entre plantas e invertebrados

Puesto que la mayoría de insectos de los bosques tropicales se alimenta de plantas, éstas han tenido que desarrollar habilidades de supervivencia para defenderse. Dichas técnicas consisten en secretar compuestos tóxicos que repelen a los atacantes… quienes a su vez desarrollan habilidades para explotar otros puntos débiles de la planta.

Las duras condiciones del suelo

Debido a la incesante lluvia que cae sobre el bosque tropical amazónico, los suelos generalmente tienen pocos nutrientes. En ambientes tan duros, las plantas no pueden darse el lujo adicional de ser devoradas por insectos voraces. Para defenderse, han desarrollado una sorprendente serie de estrategias y herramientas4.

Los mecanismos de defensa de las plantas

A las plantas les conviene no tener sabor, ser difíciles de digerir o simplemente venenosas. Por lo tanto, algunas plantas han desarrollado hojas duras, resinas o capas externas de látex que las hacen duras y les permiten resistir a muchos depredadores. Otras plantas producen hojas poco nutritivas, de modo que los insectos deben dedicar una gran cantidad de tiempo y esfuerzo a comer, lo cual no vale la pena para ninguna especie.

En algunos lugares existen arcillas con abundantes nutrientes, y por lo tanto, las plantas son menos vulnerables al daño de los insectos. ¿A qué se debe esto? Tomemos como ejemplo a la Cuenca Amazónica occidental, donde los suelos ricos cubren entre el 50 y 70% de la tierra a unos 500 km de la Cordillera de los Andes. Las plantas utilizan los nutrientes disponibles para restaurar su materia vegetal cuando son atacadas por los depredadores, y tienen menos presión para desarrollar sistemas de defensa más efectivos.5

Las epifitas

Algunas plantas han evolucionado a tal punto que simplemente no necesitan crecer en el suelo del bosque, sino que viven en otras plantas. Dichas plantas se denominan epifitas, y en bosques tropicales de tierras bajas pueden llegar a representar hasta un cuarto de todas las especies de plantas.6

Las epifitas abarcan una amplia gama de plantas: algunos helechos, orquídeas, cactus y musgos poseen la capacidad de vivir prácticamente en el aire. Estas plantas atrapan el poco suelo que necesitan, el cual es transportado por el viento, lo cual les ayuda a desarrollar raíces y una base de desperdicios en las ramas de los árboles.
Las bromeliáceas

Además de sus formas terrestres, las bromeliáceas también aparecen como epifitas en los bosques tropicales, donde acumulan el agua de las lluvias y el detritus en sus estructuras de forma de copa.

Las ranas arbóreas, los caracoles y otras especies han evolucionado para completar parte de su desarrollo en estas estructuras, las cuales les proporcionan el lugar perfecto en una etapa vulnerable de su desarrollo. Se sabe que hasta 250 ranas arbóreas, caracoles y otras especies utilizan a las bromeliáceas con este fin.7

Otras plantas conocidas como enredaderas y epifitas en la Amazonía son las aráceas, las cuales incluyen a los filodendros. Estas plantas nacen en el suelo y crecen como prencas que suben por los troncos de los árboles y se sujetan a ellos por medio de raíces aéreas. Finalmente se deshacen de sus raíces terrestres y se convierten en epifitas trepadoras.

Las palmeras

La mayoría de palmeras se distinguen por su forma inconfundible. Muchas poseen valor comercial, por ejemplo, para fabricar escobas, hamacas, collares y bolsas de red.

Una especie de palmera llamada murumuru (o tucum) se utiliza por su aceite y se dice que posee tres veces más vitamina A que las zanahorias, junto con otros nutrientes.8 El aceite de palma africana se cultiva cada vez a mayor escala, convirtiéndose en una amenaza para los bosques tropicales nativos que son eliminados en el proceso.
 / ©: WWF - Canon / Martin Harvey
Bromeliaceae Bromelia sp. en el bosque tropical amazónico Sudamérica
© WWF - Canon / Martin Harvey
Las enredaderas

Las enredaderas son uno de los elementos que le dan a los bosques tropicales su característico aspecto denso. Además de su papel estructural, son un alimento vital y una “carretera” para la fauna amazónica.

Las enredaderas abarcan un gran número de plantas, incluyendo a las lianas, que cuelgan de las copas de los árboles, las trepadoras, que suben por los troncos de los árboles, y las estranguladoras, que envuelven a los árboles y en ocasiones los ahogan. Se encuentran tanto en áreas perturbadas expuestas a la luz como al interior de los bosques, sin importar el tipo de suelo. Los humanos han utilizado las enredaderas por largo tiempo como alimento, medicinas, alucinógenos, venenos y materiales de construcción.9




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1Morales, K., & Vinicius, T. 2003. Amazon rainforest: biodiversity and biopiracy. STUDENT BMJ, 13, pp 386-7
2Foster, 1990a in Kricher, 1997
3Morales, K., & Vinicius, T. 2003. Amazon rainforest: biodiversity and biopiracy. STUDENT BMJ, 13, pp 386-7
4National Geographic. Plants vs. Insects: An Amazon Epic for the Ages http://news.nationalgeographic.com/news/2005/03/
0307_050307_insects.html
. Accessed: 06/10/05
5National Geographic. Plants vs. Insects: An Amazon Epic for the Ages http://news.nationalgeographic.com/news/2005/03/
0307_050307_insects.html
. Accessed: 06/10/05
6Klinge et al, 1975 in Kricher, 1997
7Burt-Utley, 1983 in Kricher, 1997
8Balick, 1985 in Kricher, 1997
9Phillips, 1991 in Kricher, 1997
 / ©: WWF - Canon / Juan PRATGINESTOS
Enredaderas amazónicas Paragominas, Estado de Parà, Amazonía, Brasil
© WWF - Canon / Juan PRATGINESTOS