Los reptiles amazónicos

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Boa de árbol amazónica (Corallus enydris); Parque nacional Manu; Perú
© André Bärtschi / WWF-Canon

Anacondas y más maravillas escamosas en el bosque tropical

La mayoría de los reptiles del mundo viven en los trópicos, incluyendo a Sudamérica tropical. Pero a pesar de existir un gran número de especies, nuestro conocimiento acerca de muchos reptiles amazónicos aún es escaso.
Aunque sabemos que algunos grupos de reptiles son particularmente diversos, otros ocurren en bajas densidades en comparación con áreas similares de los trópicos asiáticos. Por ejemplo, las tortugas y las serpientes venenosas aparecen en pocas cantidades, a diferencia de muchas otras áreas tropicales húmedas del mundo.

Los reptiles amazónicos ocupan una gran variedad de hábitats (ej. arroyos, lagunas de meandro, el dosel forestal) y también muestran diferencias en sus hábitos alimenticios.

La mayoría de reptiles, como la boa, son carnívoros (se alimentan exclusivamente de otros animales, mientras que otros, como la iguana verde, son fundamentalmente herbívoros (se alimentan mayormente de materia vegetal)1.

Las boas2

A las boas se les denomina colectivamente boinae en Sudamérica, y sin duda son las serpientes más famosas del mundo. La extendida fauna de boas de la Cuenca Amazónica y las Guayanas incluye cinco especies, concretamente la boa constrictora (Boa constrictor), la boa esmeralda (Corallus caninus), la boa arbórea (C. enydris), la boa arcoíris (Epicrates cenchria) y la anaconda verde (Eunectes murinus).

Estas especies están distribuidas de forma superpuesta por el continente sudamericano, y sus zonas coinciden con frecuencia.

Las boas viven en varios tipos de hábitats, desde zonas secas con poca lluvia hasta exuberantes bosques tropicales. La excepción es la boa arbórea esmeralda, que sólo se encuentra en bosques tropicales de tierras bajas.

Para matar a sus presas, las boas esperan escondidas hasta que divisan una presa, se enroscan alrededor de sus víctimas y las sofocan. Sus presas pueden incluir peces, tortugas, lagartos, cocodrilos, aves e incluso mamíferos como venados.

Las serpientes necesitan tragar enteras a sus presas. Una serpiente grande como la boa puede comerse tanto a una rata de tejado de 210 g como a un capibara de 9 kg. Distintas especies de boas usan hábitats distintos (ej. árboles, ríos), y debido a que cada una se especializa en presas diferentes, pueden coexistir sin competir entre ellas.
 / ©: WWF - Canon / Michel Roggo
Caiman yacare Jacaré caiman, Brazil
© WWF - Canon / Michel Roggo
Cocodrilos y caimanes

Estos animales, activos principalmente en las noches, se alimentan de peces y otros animales que viven cerca del agua, como capibaras, aves y serpientes.

Los verdaderos cocodrílidos y los caimanes tienen el mismo aspecto, pero los hocicos de los cocodrilos son más puntiagudos que los de los caimanes. El cuarto diente superior de los cocodrilos, además, es visible con las mandíbulas cerradas. Los caimanes evitan el agua salada, y son más abundantes.

Tortugas

Las tortugas de la Cuenca Amazónica pertenecen a un antiguo grupo denominado tortugas cuello de serpiente. Su cabeza se oculta de costado, en vez de esconderse dentro de su caparazón. Sólo existen alrededor de 20 especies.

La tortuga de río sudamericana (Podocnemis expansa), también llamada tortuga arrau o charapa, es la tortuga de agua dulce más grande de Sudamérica, con una caparazón que puede sobrepasar los 80 cm en las hembras. Los machos son más pequeños y miden en promedio 40 cm.

Estas tortugas han habitado el planeta por más de 158 millones de años y se encuentran distribuidas ampliamente. Esta especie puede encontrarse en las cuencas del Amazonas y el Orinoco en Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil y Guyana.

El problema de la tortuga

Las tortugas sudamericanas de río poseen una gran importancia biológica, social y cultural. Biológicamente, las tortugas actúan como especie indicadora debido a su sensibilidad a los cambios en su hábitat.

De acuerdo al Libro Rojo de Reptiles de Colombia, esta especie se encuentra en grave peligro de extinción en el Orinoco, mientras que en el Amazonas está clasificada como especie en peligro. En ambas regiones, su situación amenazada se debe a las presiones ocasionadas por la caza.

Los pescadores alteran irreparablemente las riberas arenosas donde las tortugas depositan sus huevos cuando extienden sus redes e hilos de pesca, encienden fogatas y causan ruido con sus motores fuera de borda.

Las comunidades ribereñas también realizan salidas por las riberas arenosas de los ríos para capturar a las tortugas, asar su carne y comer sus huevos, con lo que no sólo acaban con la vida de las hembras, sino que también destruyen sus nidos.

Pero también hay buenas noticias en Perú. Allí, las comunidades indígenas ribereñas están recolectando los huevos para después liberarlos de forma segura. Estas acciones son los primeros pasos de un manejo sostenible de la especie.

La tortuga sudamericana de río es considerada de Menor Riesgo – dependiente de conservación (LR/cd) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.3




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1Project Amazonas. Reptiles. http://www.projectamazonas.com/fauna-reptiles.htm Accessed 9/01/2006.
2Robert W. Henderson.1994. A Splendid Quintet: The Widespread Boas of South America. LORE magazine. 44: 4, pp: 2-9.
3Tortoise & Freshwater Turtle Specialist Group 1996. Podocnemis expansa. In: IUCN 2004. 2004 IUCN Red List of Threatened Species. Downloaded on 23 December 2005.