Humedales de Madre de Dios: Impactos y amenazas en aguajales y cochas



Posted on 08 marzo 2014  | 
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Se estima que los humedales constituyen aproximadamente el 20% del total de los hábitats presentes en la cuenca amazónica. Estos ecosistemas albergan alta diversidad biológica, son clave para diversos procesos ecológicos y brindan servicios ambientales a las poblaciones locales, a los países amazónicos y al planeta.

En Madre de Dios, los principales humedales son los aguajales y las cochas. Al primero se le reconoce por presentar un paisaje dominado por la palma de aguaje (Mauritia flexuosa), la principal de las especies que se mantiene gracias al equilibrio hídrico del ecosistema; mientras que el segundo representa a meandros abandonados de los cauces de los ríos. Como parte del presente estudio, se han identificado y evaluado 34 aguajales y 30 cochas, considerados los más importantes por la magnitud del área que ocupan. Ambos destacan por la calidad de agua que brindan a las poblaciones cercanas, el servicio ambiental más importante que solo es ofrecido por los humedales.

La fijación de carbono y de gas metano es otro de los servicios ambientales que caracteriza a los aguajales, sumado al aprovechamiento del fruto del aguaje y de la fauna silvestre (incluidos los recursos hidrobiológicos). Los aguajales son el hábitat de diversas especies de plantas alimenticias, medicinales y para la construcción de áreas urbanas. Por ejemplo, se obtiene la shapaja, hoja de palma, ampliamente utilizada para el techado que caracteriza las viviendas rurales y albergues turísticos.

En cuanto a las cochas, son ecosistemas que aportan a la seguridad alimentaria local y regional ya que son el hábitat de una alta diversidad y abundancia de peces, que son principal fuente de proteína para las poblaciones locales.

Los humedales en Madre de Dios contribuyen, además, al bienestar y la buena salud mental de las poblaciones locales porque son importantes espacios de esparcimiento y recreación natural aprovechados por varias generaciones a través del tiempo. Asimismo, son un recurso clave para el turismo de la región (la mayor parte de los recorridos turísticos incluyen visitas a las cochas y aguajales).

Se identificó en la zona de estudio (río bajo de Madre de Dios y sus principales afluentes, desde el río Colorado al oeste hasta la frontera con Bolivia al este) un total de 2,521 aguajales, que ocupan 174,065 ha., y 246 cochas cuya superficie es de 10,642 ha. En función al tamaño los 34 aguajales, definidos como los más importantes, cuentan con un área de 34,908 ha.; y las 30 cochas más importantes con 4,907 ha.

Los aguajales tienen una alta diversidad de plantas, se han registrado 685 especies distribuidas en 393 géneros de plantas vasculares. Además, albergan el 42% (73 especies) de los helechos reportados para Madre de Dios y el 50% (64 especies) de las orquídeas.

En los humedales de Madre de Dios, se han identificado 36 especies de hongos acuáticos que se presume tienen un alto endemismo y una alta especificidad en humedales. Son clave en los humedales, pues son los responsables de la descomposición de la materia vegetal muerta, asumiendo un rol importantísimo en las redes alimentarias acuáticas y tróficas.

En cuanto a la fauna en los humedales, podemos mencionar que las aves cumplen una función bioindicadora con respecto al estado de estos ecosistemas acuáticos, especialmente en los aguajales y pantanos. En los humedales de Madre de Dios se han registrado 24 especies de aves en aguajales, 33 especies en los arroyos del bosque, 42 especies en los pantanos, 205 especies en las cochas y sus márgenes; y 43 especies en los ríos y sus márgenes. Cabe destacar que los aguajales representan el hábitat exclusivo de los guacamayos azul amarillo (Ara ararauna), debido a que son los principales espacios de reproducción, anidación y alimentación. Esta especie se caracteriza particularmente por anidar en los troncos muertos de los aguajes y por tener en el fruto del aguaje su principal fuente de alimento.

Madre de Dios también es una región que presenta una alta diversidad y abundancia de grandes mamíferos, tanto terrestres como arbóreos. Estas especies utilizan los humedales (cochas y aguales) como zonas importantes para su alimentación, crecimiento, reproducción y refugio. Además, muchas de ellas constituyen una fuente importante de proteína para las poblaciones locales que practican la caza en estos hábitats. Entre las especies más representativas se encuentran: el lobo de río (Pteronura brasiliensis), la sachavaca o tapir (Tapirus terrestris), los pecaríes (Tayassu tajacu y Tayassu pecarí), el venado colorado (Mazama americana), el oso hormiguero gigante (Mirmecophaga tridactyla), el ronsoco (Hidrochaeris hidrochaeris). Además de la presencia de numerosas especies de murciélagos, roedores pequeños y marsupiales.

La humedad que caracteriza estos ecosistemas, presente durante todo el año, es clave para el camuflaje, descanso, alimento y reproducción de la mayoría de los anfibios y reptiles amazónicos. En los humedales de Madre de Dios se han reportado un total de 33 especies de anfibios y 24 especies de reptiles.

La ictiofauna presente en los humedales de Madre de Dios, tiene una importancia gravitante en la dieta de la población local. Las cochas son fuentes ricas en abundancia de especies residentes entre las que destacan el bocachico (Prochilodus nigricans), la yambina (Potamorhina altamazonica) y las pirañas (de la familia serrasalmidae). El investigador Michael Goulding y su equipo, han reportado cerca de 300 especies de peces en los humedales de Madre de Dios (de un total de 750 especies para la Amazonía peruana y 855 especies de aguas continentales en el Perú).

Finalmente, en el grupo de los invertebrados, resalta como uno de los más importantes por estar asociado a una práctica alimentaria y cultural, el suri (Rhynchophorus palmarum), una larva de escarabajo curculionideo que se encuentra en los troncos del aguaje (Mauritia flexuosa) en descomposición. Estas larvas son ricas en aceite y es considerado un manjar en toda la Amazonía peruana.