La soya oculta en los supermercados, enmascara un asalto a la naturaleza



Posted on 14 enero 2014  | 
Plantación de soya o granos de soya (soya glicina), Paraná, Brasil
© WWF-Canon / Michel GUNTHEREnlarge
De acuerdo con un reporte de WWF, la invisibilidad de la soya en los estantes de los supermercados, enmascara la mayor contribución que hace a la degradación y a la destrucción ambiental.

“Consumimos muchísima más soya de la que creemos; pero es la soya que está en el cerdo, el pollo y las comidas procesadas y no la que se encuentra en el tofu o en la salsa, la que realmente es un problema”, dijo Sandra Mulder, Líder Global de Soya de WWF. “Más de medio kilogramo de soya puede estar yendo a un kilogramo de pollo”.

“El rápido crecimiento por la demanda de soya destinada a ser alimento para animales, es un factor determinante para la tala significativa de bosques, sabanas y praderas, incluyendo la Amazonia, el Cerrado, el Bosque Atlántico, los bosques del Chaco y Chiquitano que cubren gran parte de Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay, y las praderas de Norte América, aumentando la vulnerabilidad de especies como el jaguar, el oso hormiguero, el armadillo y la guacamaya”.

El reporte “El crecimiento de la soya: Impactos y soluciones” pone de relieve cómo y por qué el área dedicada al cultivo de la soya se ha incrementado 10 veces en los últimos 50 años y se espera que vuelva a duplicarse para el 2050. Alrededor de 46 millones de hectáreas, un área mucho mayor que Alemania, está dedicada al cultivo de soya en Latinoamérica; una gran parte de esta expansión se da directamente en áreas naturales o desplazando otras prácticas agrícolas y pastoriles hacia áreas naturales.

WWF sostiene que es posible reducir en gran medida los impactos negativos de la soya, pero se requiere una acción firme y decidida de los gobiernos, una iniciativa concertada para la sostenibilidad ambiental y social en toda la cadena de valor de la soya, y el apoyo de los financiadores como de los consumidores.

Las medidas destacadas en el reporte incluyen una planificación del uso del suelo mejorada, la protección de áreas vulnerables y valiosas, esquemas de certificación como la Mesa Redonda de Soya Responsable (RTRS), mejores prácticas agrícolas y la reducción de residuos. Los consumidores en los países desarrollados podrían ayudar a mantener la demanda de soya en jaque alineando el consumo de proteínas animales con recomendaciones de salud gubernamentales y reduciendo el desperdicio de alimentos.

En las últimas décadas la soya ha experimentado la mayor expansión de cualquier cultivo global y WWF está llamando a todos los actores de la cadena de valor de la soya a tomar medidas para asegurar que este negocio no afecte a la naturaleza ni a las personas. Cerca de tres cuartas partes de los 270 millones de toneladas de soya producidas en 2012, irán a parar a la alimentación animal; de ahí que este llamado sea particularmente relevante para las empresas que producen y venden carne y alimentos para animales.

El vínculo entre la soya y el consumo de proteína animal se puede ilustrar fácilmente con la carne de pollo; con un aumento del 711 por ciento en la producción en 40 años hasta 2007. Una investigación reciente en los Países Bajos reveló que por cada kilo de producto avícola producido se consume un promedio de 575 gramos de soya.


Más del 90 por ciento de la soya se produce en solo seis países: Brasil, Estados Unidos de América, Argentina, China, India y Paraguay –con una rápida expansión en curso en Uruguay y Bolivia.


Plantación de soya o granos de soya (soya glicina), Paraná, Brasil
© WWF-Canon / Michel GUNTHER Enlarge