Algunos de estos magníficos descubrimientos son:
La primera especie nueva de anaconda identificada desde 1936. Descrita en el 2002 en la provincia amazónica del noreste boliviano, y luego encontrada también en las llanuras inundables de la provincia boliviana de Pando; se creyó inicialmente que la Eunectes beniensis, de 4 metros de largo, era resultado de la hibridización entre la anaconda verde y la amarilla, pero luego se determinó que era una especie diferente.
Una de las especies más extraordinarias, la Ranitomeya amazonica, una rana con una increíble coloración de fuego en su cabeza y patas con un contrastante estampado acuático. El hábitat principal de la rana se encuentra cerca de la zona de Iquitos, en la región de Loreto, Perú, en un bosque primario húmedo de tierras bajas. Esta rana también ha sido encontrada en la Reserva Nacional Alpahuayo-Mishana en Perú.
Pyrilia aurantiocephala, miembro de la familia de los loros verdaderos, posee una extraordinaria cabeza calva y exhibe un asombroso espectro de colores. Encontrada sólo en algunas pocas localidades de los ríos Madeira baja y alto Tapajos en Brasil, esta especie ha sido registrada como “casi amenazada”, debido a su población moderadamente baja, la cual está disminuyendo por la pérdida de su hábitat.
El delfín de río amazónico o delfín rosado de río fue registrado por la ciencia en la década de 1830 y recibió el nombre científico de Inia geoffrensis. En el 2006, la evidencia científica mostró que existe una especie diferente – Inia boliviensis – del delfín en Bolivia, aunque algunos científicos la consideran una subespecie de Inia geoffrensis. A diferencia de los delfines de río amazónicos, sus parientes bolivianos poseen más dientes, cabezas más pequeñas, y cuerpos más pequeños pero más anchos y redondeados.
Una nueva especie de bagre rojo brillante, ciego y diminuto que vive principalmente en aguas subterráneas. Descubierto en el estado de Rondonia, Brasil, el pez Phreatobius dracunculus comenzó a aparecer después de cavar un pozo en el pueblo de Rio Pardo, cuando fueron accidentalmente atrapados en baldes utilizados para extraer agua. Desde entonces, la especie ha sido vista en otros 12 pozos de los 20 que existen en la región.