Seaflower, Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad



Posted on 17 December 2012  | 
San Andres Islas
© Diana Rocio Restrepo SierraEnlarge
Por Mary Lou Higgins , Articulo sacado de El Espectador para verlo en el portar hacer click aquí

Quienes trabajamos por la gestión, el manejo y la conservación de las áreas protegidas consideramos fundamental y viable la conservación de estas muestras representativas de la biosfera que muchas veces son recursos compartidos por dos o más naciones, más que fragmentos aislados reclamados por un país.
Este es el caso de la reserva de la biosfera Seaflower, cuyos 18 millones de hectáreas fueron declaradas por la Unesco en el año 2000 como Patrimonio de la Humanidad mediante un convenio suscrito por el Gobierno de Colombia.

Las reservas de biosfera son zonas de ecosistemas terrestres o marinos declaradas para impulsar armónicamente la integración de las poblaciones y la naturaleza, con el fin de promover un desarrollo sostenible. Y la distinción como Patrimonio de la Humanidad es un reconocimiento internacional de que los recursos naturales de una zona y su identidad cultural asociada tienen valor excepcional que pertenece a todos los pueblos del mundo, independientemente del territorio en el cual esté localizada.

La declaratoria de la reserva de la biosfera Seaflower, por parte de las Naciones Unidas, resalta la importancia de uno de los arrecifes coralinos mejor conservados, más extensos y productivos del mundo, lo cual tiene una importancia más allá del meridiano 82 o de las fronteras recientemente establecidas, y en controversia después del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) el pasado 19 de noviembre.

El compromiso que asumió Colombia frente a la comunidad internacional con esta declaratoria tiene ahora que ser compartido con Nicaragua, pues implica una responsabilidad con toda la humanidad.
Cuando hablamos de los ecosistemas marinos compartidos entre Colombia y Nicaragua (hoy sólo el 54% está en territorio colombiano), se evoca una escala más integral que administrativa. Ambos Estados comparten recursos que son Patrimonio de la Humanidad y, por lo tanto, deben verse como atributos altamente estratégicos de las dos naciones desde el punto de vista biológico, económico, cultural e histórico.
Por eso, en aras de protegerlo, es necesario que los dos gobiernos y las Naciones Unidas mantengan el compromiso adquirido en el año 2000 y, mediante un acuerdo bilateral, conserven la reserva Seaflower como un área protegida fronteriza (figura reconocida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza-IUCN) para la conservación de sus ecosistemas y el fomento de un desarrollo económico diferencial, atendiendo a sus particulares condiciones socioculturales y ecológicas.

Existen experiencias en Centroamérica y en la Amazonia de Colombia, en las cuales se ha establecido este tipo de figuras. De ahora en adelante el reto y la oportunidad para la conservación y el desarrollo sostenible son compromisos compartidos y requieren acciones conjuntas.

* Mary Lou Higgins, Directora Programa Subregional Amazonas Norte & Chocó-Darién, WWF. 
San Andres Islas
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